Nos proponemos

Una nueva escuela

Con la recuperación de la democracia en 1983 la esperanza alcanzó también a la educación. La convocatoria al II Congreso Pedagógico reabrió debates acallados en los oscuros años de la dictadura cívico militar y convocó a miles de argentinos a tomar la palabra. Lamentablemente sus debates no avanzaron mucho más allá y los cambios profundos que se promovían no llegaron a destino.

Por aquellos años se implementó el Plan Nacional de Alfabetización, premiado por Unesco, y que promovió importantes logros. En los 90 fue abandonado cuando Menem-Cavallo avanzaron en un modelo neoliberal que posicionó a la economía por sobre la política, implicó la descentralización educativa y la consecuente desvinculación del Estado coronada con la aprobación de la Ley Federal de Educación que tanto daño ha hecho a nuestro pueblo.

La indignación de la comunidad se hizo presente como emblema de resistencia en la histórica Carpa Blanca que por 1003 días se manifestó frente a las políticas de un gobierno que veía a la educación como moneda de cambio para el ajuste.

En 1999, y a pocos días de transitar un nuevo gobierno, se levantó la Carpa pero las medidas prometedoras de un nuevo escenario educativo no llegaron, al contrario, se reforzaron los ajustes, recortes salariales y protestas docentes en las provincias.

En el 2003 se inició en nuestro país un proceso político que posicionó a la educación en un lugar preponderante dentro de la agenda pública. Los logros alcanzados son de real significación. El objetivo central sigue siendo lograr una educación inclusiva que contenga a todos los sectores sociales de nuestra Patria. Para ello, se han sancionado las leyes de garantía del salario docente y 180 días de clase; la Ley del Fondo Nacional de Incentivo Docente, la Ley de Financiamiento Educativo que estableció el incremento de la inversión en educación, ciencia y tecnología en forma progresiva, hasta alcanzar en el año 2010 una participación que superó el 6% del PBI; la Ley Nacional de Educación Sexual Integral, la Ley de Educación Nacional, entre otras. Todas estas normas son el marco jurídico de una batería de medidas políticas transformadoras que hoy son reconocidas, inclusive, por diversos organismos internacionales.

Si bien nuestra provincia ha avanzado en materia educativa y cuenta con una ley de educación que acompaña la normativa nacional, nos esperan nuevos desafíos.

Haber transitado diferentes ámbitos de la educación pública, me ha permitido conocer el andamiaje y funcionamiento del sistema educativo. En 2011 fui electo Senador por la octava sección de la provincia de Buenos Aires por la lista del Frente para la Victoria y tuve el privilegio de ser elegido por la Cámara de Senadores como Presidente de la comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Técnica. Esta nueva oportunidad me ha permitido, desde un ámbito diferente a los que ocupé anteriormente, aportar ideas para la resolución de los ejes problemáticos que se observan en la educación bonaerense.

Uno de esos ejes, lo configura la dificultad que tienen los habitantes de esta provincia para tomar conocimiento de la compleja, abundante, dispersa y por momentos contradictoria legislación que regula la totalidad del sistema educativo.

Por eso la idea de la creación del Código Educativo para ordenar, sistematizar y unificar la legislación vigente en la Provincia, introduciendo las modificaciones necesarias, a mi entender, para mejorar la coherencia relacional de los textos reunidos e incorporar institutos innovadores pensados para una nueva escuela acorde a los tiempos que corren, una escuela convocante en el sentido más amplio de la expresión e inclusiva para todos.

Con este objetivo, la primera medida adoptada fue conformar un equipo con saberes multidisciplinarios y compromiso político que trabajó intensamente durante tres años para la elaboración de este Código Educativo de la Provincia de Buenos Aires. Hoy comparto con mis compañeros este producido, sabiendo que el proyecto se va a enriquecer con sus miradas, y en los próximos meses, con la opinión de las demás fuerzas políticas.

Asimismo, confío contar con los valiosos aportes de los sindicatos que agrupan a los trabajadores docentes y no docentes; de académicos y personas de destacado recorrido en el ámbito educativo, de los estudiantes de nuestra provincia y de la comunidad en general.

La cuestión del sueño posible, como explicaba Paulo Freire, "tiene que ver con la educación liberadora en cuanto práctica utópica.
Pero no utópica en el sentido de algo irrealizable, no utópica en el sentido de quien habla sobre algo imposible, sobre sueños imposibles". Al decir del maestro, se trata de la utopía realizable, dialéctica y dinámica. Desde aquí nos posicionamos y proyectamos el Código Educativo.

Esta es la convocatoria. Transitémosla conjuntamente con la responsabilidad, el compromiso y la alegría que demandan las causas justas.

Senador Gustavo Oliva

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